ÉXITO CON SABOR CÁNTABRO-VIZCAINO EN EL NACIONAL DE VETERANOS DE TENIS DE MESA

 

 


 

 PUBLICAMOS LA RESEÑA DE CASTROSPIN

 

No hacía falta una épica de película, pero sí mucho oficio y bastante sangre fría. El pasado fin de semana, Linares (Jaén) se convirtió en el epicentro del tenis de mesa nacional de veteranos. Bajo la batuta de la AEJVTM, el torneo desplegó una logística impecable: un polideportivo dividido en cuatro canchas, 49 mesas en funcionamiento constante y 520 palistas dándolo todo en rangos de edad que iban desde los 40 hasta los admirables 85 años.

En medio de ese enjambre de pelotas de celuloide, Santi Larrañaga, del club castreño Castrospin, unió fuerzas con José Javier Barandalla, del club bilbaíno Artxandako. Una alianza "vasco-castreña" que acabaría dando mucho que hablar.



De menos a más: El camino al Top B.

La competición no empezó precisamente de rosas. El sorteo encuadró a Larrañaga y Barandalla en un grupo duro de pelar. Tras lograr una victoria, cedieron ante la solvencia de un combinado madrileño y otro catalán. Estos resultados los situaron en el Top B, un cuadro donde cualquier error te manda a casa, pero donde también se forjan las mejores historias de superación.

A partir de ahí, el equipo puso la directa. El camino hacia la gloria fue un ejercicio de solidez:

Octavos: Victoria clara ante el Club Agache de Tenerife (3-0).

Cuartos: Triunfo sin fisuras contra La Atalaya de Asturias (3-0).

El momento crítico: La semifinal agónica.

Si hubo un momento donde el título pudo escaparse, fue en la semifinal contra el Naronzara de Galicia. Con un marcador de 2-2 en el global, todo se decidió en el quinto set del quinto partido.

Santi Larrañaga se vio contra las cuerdas con un 9-5 en contra. En el tenis de mesa, eso es estar al borde del precipicio. Sin embargo, tirando de veteranía y temple, el jugador del Castrospin encadenó seis puntos consecutivos para cerrar el set por 11-9. Un esfuerzo en toda regla que valía una final.

El broche de oro.

Con la adrenalina de la semifinal aún en el cuerpo, la final contra el Coslada TM de Madrid resultó ser menos accidentada de lo esperado. Larrañaga y Barandalla no dieron opción y cerraron el campeonato con un contundente 3-0, proclamándose campeones de España por equipos en su categoría.

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